Las radios comunitarias en Haití Joseph Georges: Hablarle a la gente en su propio idioma
SAKS produce videos, libretos, y programas de radio para apoyar a las emisoras comunitarias haitianas, opera un centro de documentación y un cibercafé, y desarrolla programas de formación para radiocomunicadores.
Georges participó en el Foro de las Comunicaciones del Segundo Encuentro de los Pueblos de América, que se desarrolló en Québec, Canadá, a fines del pasado mes de abril.
Fue en ese marco que se realizó éste reportaje, en el que se revela tanto la espeluznante realidad social haitiana, como la pujanza y la creatividad de su movimiento de radios comunitarias, que
-con tanta cosa en contra- puede igualmente servir de ejemplo para los comunicadores de otros países menos castigados.
-¿Cuándo comienza la historia de las Radios Comunitarias en Haití?
-La historia comienza en los tiempos del golpe militar del '92, como una manera de contrarestar la propaganda de los medios gubernamentales y comerciales, que promocionaban el golpe de estado.
Entonces se comenzaron a instalar emisoras comunitarias para dar ánimo a las organizaciones de base.
El motivo del golpe fue bloquear el movimiento popular que había crecido bastante durante el primer gobierno de Aristide Para salir de la debilidad inicial del proyecto, se pensó entonces en fortalecerlo a partir de una red de emisoras.
En un principio eran sólo 3 emisoras, después, con el tiempo, fue creciendo hasta las más de 20 emisoras que la integran actualmente.
Pero la idea era no sólo instalar una la red técnica, sino lograr también que la gente estuviera en red en sus cabezas.
En red con cosas simples: intercambios, informaciones de programas, intercambio de técnicos, para fortalecer la madurez de las emisoras a ese nivel.
Y también en red a nivel de planificación, para ver como combatir a nivel político.
-¿Cómo se financió esa red?
-Al principio con donaciones, pero después se creó un espacio de reflexion sobre el autofinanciamiento, y a partir del año '97 las emisoras han empezado a autofinanciarse a partir de la base, de grupos de base de 10, 20, y hasta 50 personas, que se juntan para ver como apoyar las emisoras a nivel financiero y también a nivel de la participación de la gente en los programas.
Así surgió la idea de vender receptores de radio, con el objetivo primordial de aumentar la audiencia entre el grupo de la población que no tienen aparatos ni poder económico para comprarlos al precio que los venden los comercios de las grandes ciudades, pero también como una manera de dar una cierta seguridad económica a las emisoras.
Es decir: el beneficio se utiliza para hacer funcionar las emisoras.
Eso por un lado, la segunda idea para las zonas rurales que no tienen cine, fue utilizar un video corrector, que sirve para que la gente pueda ver películas a un precio mínimo, y el beneficio también va para las emisoras.
También hay otras ideas, como ser gente que construye un molino de yuca o de harina y el producido de esa venta se destina a financiar la emisora.
-¿Quiénes manejan las radios?
-Desde el principio la idea fue trabajar solamente con organizaciones de base con la mayor integración posible a la comunicad. Como al comienzo vimos que existía una cierta debilidad en eso, hemos incluído en nuestros cursos de formación una materia de proyección participativa.
Además de conocimientos técnicos y contables, tratamos de brindar el apoyo necesario para que las organizaciones funcionen de una manera democrática, porque a veces las organizaciones de base no son democráticas. Además, cuando se piden licencias, permisos de transmisión ante el Estado, es necesario que se haga a nombre de una organización, y no de un individuo particular.
-¿Cuál es la situación legal de las emisoras comunitarias haitianas?
-Actualmente rige la antigua ley de radiodifusión, pero se está preparando el texto de una nueva ley, en la que por primera vez se menciona el concepto de radio comunitaria.
Todavía no hay capítulos sobre esa parte, pero se está realizando un importante esfuerzo por parte de las emisoras de la red, para participar de la redacción de este texto e impulsarlo en el Parlamento.
-¿Hay probabilidades de éxito?
-Hay señales interesantes, ya que con el servicio que han dado las emisoras comunitarias durante estos años, el gobierno mismo comienza a ver que es un espacio necesario, un pasaje obligado, indispensable, y que tiene que apoyar a las emisoras comunitarias.
Todavía no hay apoyo financiero estatal, pero aceptar que para el desarrollo de este país hay que contar con las emisoras comunitarias, ya es un gran paso.
Fíjate que las emisoras comunitarias pueden desarrollar un papel importante en programas de alfabetización, de salud, de cultura, etcéra.
Cuando estas radios comenzaron en América Latina, la idea inicial era la de contribuir a disminuir el retraso en el nivel educativo de una clase que no sabía leer ni escribir, es decir, de educar por la radio.
Pues bien, el nivel de Haití en este momento, es más bajo que el nivel del resto de América Latina al momento de comenzar este proyecto, entonces, para nosotros es una exigencia el utilizar la radio como medio de educación, de reivindicación, de promoción del derecho a la comunicación.
-¿Dónde están ubicadas estas radios?
-Una sóla está ubicada en una ciudad, en Le Caye, la tercera ciudad del país. Todas las otras están en zonas rurales.
En algunos lugares, el único contacto con el mundo moderno es la radio comunitaria, que es a la vez radio y teléfono, ya que la gente también las utiliza para mandar mensajes por radio a otras personas.
Pero además, las emisoras comunitarias transmiten en creole, mientras que las emisoras formales transmiten en francés.
La importancia de esto es que los campesinos no hablan francés.
Todas las emisiones y publicaciones oficiales son en francés, pero la gran mayoría de la población no habla francés sino creole. Sólo las radios comunitarias le hablan a la gente en su propio idioma...
-¿Cómo puede ser ignorada una parte tan importante de la población?
- Haití es el único país de América donde esta negación, esta exclusión del pueblo campesino es tan fuerte.
Desde nuestra primera independencia en 1803, en la partida de nacimiento de los campesinos haitianos se especifica la categoría de "campesino", a diferencia de las de los nacidos en ciudades, que no dicen nada.
Es así que en Haití tenemos dos categorías de ciudadanos. Pero además, a los citadinos las partidas se les dá en forma gratuita y a los campesinos se les cobra.
Tan tarde como en 1996, la lucha de los campesinos ha logrado que se les otorgue una partida normal y gratuita. Pero todavía sigue la mala intención de algunos, que exigen plata para hacerlo.
Las emisoras comunitarias han desarrollado un trabajo de promoción, de propaganda, para explicarle a los campesinoss que no tienen que pagar, que es una obligación del gobierno darle a sus ciudadanos los documentos gratuitamente.
Y la misma discriminación se observa, por ejemplo, en los programas gubernamentales y políticos, que tratan a los campesinos de ciudadanos solamente cuando llegan las elecciones, cada cuatro años.
Pero el haitiano que no tiene acta de nacimiento, y que no sabe leer ni escribir francés, no puede votar. -Entonces esa gente está quedando al margen del Estado...
-Sí, en Haití el estado existe para menos del 5 % de la población. A nivel de educación, de cobertura sanitaria, de seguridad, a nivel de todo. ¡De todo! El estado existe y ha esistido siempre para la gente de Port-Au-Prince, para una elite privilegiada.
Por eso para ellos no tiene sentido hablarle a la gente. Los políticos, el presidente, los funcionarios, hablan solamente en francés, porque el campesino no tiene por qué entender lo que dice el Estado.
La referencia social y cultural de esas personas no es su país, sino Francia, y ahora también Estados Unidos.
Los campesinos sólo tienen que trabajar para alimentar a las grandes ciudades. Es por eso que para nosotros las palabras tienen un contenido diferente que para el resto de América Latina.
El nivel de desarrollo de ustedes, comparado con el nuestro, es mucho más alto.
Por eso las palabras significan distintas cosas. Por ejemplo, cuando en el resto de América Latina se habla de privatización, en Haití no se entiende lo mismo.
Porque al campesino haitiano no conoce la electricidad o el agua corriente, y tal vez pase su vida sin ver una carretera asfaltada. Entonces, decirle que el estado va a privatizar la luz eléctrica es algo surrealista.
¿Privatizar qué? ¿Algo que nunca ha existido?
Peor aún, tal vez pueda llegar a pensar que si se privatiza la electricidad, él por fin tendrá luz...
-¿Pero ni siquiera hay escuelas rurales?
-Las escuelas rurales son ranchitos y no superan el 20 % del total de escuelas, y los liceos menos todavía.
Además la calidad de la formación en las escuelas públicas es tan baja, que el campesino, cuando puede, prefiere pagar una escuela privada para sus hijos.
Teóricamente la escuela es obligatoria, pero nadie controla que así sea, porque en las zonas rurales el estado no existe, hasta la policía no existe en las zonas rurales.
En el caso de la policía, por ejemplo, su lema universal es "proteger y servir".
En Haití, en los hechos, es "proteger y servir a la gente que tiene".
Los campesino no tienen ni casa, ¡qué van a proteger a esas personas! ¡Y mucho menos a "servirle"! Eso sí, hace como tres años la policía misma destruyó una emisora, hiriendo de bala a dos comunicadores, y también hay otras que fueron perseguidas.
Un alcalde fue personalmente a violentar la puerta de una emisora para requisar las cintas en las que estaban registradas denuncias en su contra, a fin de indentificar y reprimir a los denunciantes.
Pero a través de la Red y de la movilización de la gente, el gobierno fue obligado a resarcir a las emisoras de estos atropellos. Por ejemplo, a la radio Milo, en el norte, le destruyeron un transmisor de 100 V pero luego le entregaron uno de 600. Tenía un solo estudio, y ahora tiene dos, y con aparatos modernos.
La población del lugar había logrado impedir durante tres días la entrada de la policía rodeando la radio, hasta que una madrugada, aprovechando que todos estaban dormidos, los policías atacaron y destruyeron la emisora.
A partir de allí se desarrolló una campaña de difusión del atropello que terminó con la reapertura de la radio.
-¿Recapitulando?
-En estos momentos se puede decir que en Haití hay un reconocimiento tácito de las radios comunitarias por parte del gobierno.
Pero el gobierno de Aristide tiene muchos problemas internos. Sería necesario un esfuerzo de parte de laos comunicadores para restablecer el debate sobre las emisoras comunitarias y plasmar en el papel una propuesta concreta, clara y concisa de Ley de Comunicaciones.

